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viernes, 14 de enero de 2011

Mc Donald’s: Las cajitas de pandora

        De héroes a villanos catalogaremos en adelante a las cajitas felices de las empresas de comida rápida. En san francisco, California, las autoridades decretaron la medida llamada Happy Meal ban (prohibición cajita feliz) que los restaurantes de comida rápida no deben regalar juguetes, sticker, un juego o un premio junto con sus coloridos menús( entiéndase combo hamburguesas, papas y gaseosa) dirigidos a los niños, una decisión que ha hecho temblar los cimientos de una industria que mueve billones de dólares cada año y que sigue siendo acusada de ser la responsable de las altas tasas de obesidad infantil en el mundo.



       La ley también prohíbe todo producto que se venda como alimento infantil y que contenga exceso de grasas o sal. Además, se contempla que estas cajitas no podrán contener juguetes si es que no están acompañadas de porciones de frutas y verduras. La ley entrara en vigencia en diciembre del 2011. Los restaurantes tienen hasta entonces para mejorar el valor nutritivo de sus comidas si quieren seguir con las promociones de sus juguetes.
       La estrategia de acompañar juguetes con la comida rápida usa dos ganchos. La necesidad universal del niño de un juguete, y lo placentero y excitante que resulta para el paladar devorar un trozo de pollo con harta grasa y una gaseosa en extremo dulce.

       El cerebro infantil reacciona cuando relaciona los juguetes con la comida rápida. Por un lado, hay un efecto de condicionamiento, que se da cuando dos cosas suelen ocurrir juntas. Y por otro lado, se da un reforzamiento o premio a la elección de este tipo de alimento. Si esta comida se otorga como premio, no habría tanto problema. Lo preocupante es que muchas veces se consume a diario o como reemplazo a una comida sana cuando el niño se niega a comerla.



       No podemos asociar una sensación lúdica al comer. Comer es parte de un proceso natural, no una diversión. La decisión final está en los padres, si, pero es también importante no fomentar el consumo de comida chatarra. Debería haber un límite.

Advertencia: Pensar es dañino para la salud

          No es broma para no creerlo, una investigación reciente de la university Collage of London hizo público el hallazgo. Aplicando un cuestionario de preguntas y respuestas a 32 personas representativas de todo el reino unido, un grupo de estudiosos encontró inquietantes correspondencias entre  la configuración cerebral de aquellas que pensaban arduamente sus respuestas y nunca estaban seguras de ellas, y que aquellas que no se hacían problemas al responder.









          Los investigadores encontraron que las personas del primer grupo contaban con más células en un área del cerebro conocida como corteza anterior pre frontal – ligada a enfermedades como el autismo- , que las del segundo. El estudio concluye que existen personas constituidas fisiológicamente para pensar demasiado acerca  de casi todo lo que hacen en la vida. La mayoría de ellas, concluyen, posee una memoria más deficiente y, además, suelen ser más depresivas. Digamos que, victimas de su cerebro, la pasan muy mal.