¿Que buscas en estos Tiempos modernos?

domingo, 7 de noviembre de 2010

La doble moral de las personas al tomar decisiones cotidianas

        Como responderán los ciudadanos de los países democráticos al líder de un país, más bien, antidemocrático cuando nos pide que no critiquemos la pena capital de Irán dado que algunas naciones occidentales todavía tienen castigos mortales.

       La situación es más bien rara y me gustaría saber si estos occidentales también han protestado contra los Estados Unidos, por ejemplo sus crímenes en Afganistán. Sospecho que la mayoría no. Los occidentales se han desensibilizado con el alto número de ejecuciones legales en Estados Unidos. No obstante nos horroriza la idea de que una mujer muera en Irán masacrada por la lluvia de piedras.
        En agosto, encontré una página de internet que describía varias formas de cocinar un gato. Sin importar si era broma o en serio, los defensores de los derechos humanos de los animales elevaron la voz en todo el mundo. No me gustan en particular los gatos pero creo que son una de las pocas criaturas que no se dejan ser explotadas por sus dueños - al contrario, los explotan con cinismo olímpico – y su afecto por la casa prefigura una forma de patriotismo. Entonces, me repugnaría que me dieran un plato de estofado de gato. Por otra parte, los conejos me encantan, y aun así me los comería sin ningún escrúpulo.


      Me escandaliza ver perros pasear libremente en sus casas chinas, jugando con los niños, cuando  todo el mundo sabe que serán comidos a fin de año. Pero los cerdos – animales altamente inteligentes, según me dicen – vagan en las granjas occidentales, y a pocos les preocupa el hecho que su destino sea convertirse en jamón. ¿Que nos inspira a considerar incomibles ciertos animales cuando los antropomorfizamos, mientras otras criaturas adorables – terneros, por ejemplo, o corderitos- nos parecen eminentemente apetitosas?

       Los humanos somos animales muy raros, capaces de mucho amor y de cinismo aterrador, igual dispuestos a proteger un pez de color que a hervir una langosta viva, aplastar un ciempiés sin remordimientos y tildar de bárbaro al que mata una mariposa. Similarmente, aplicamos una doble moral cuando enfrentamos dos sentencias capitales nos escandalizamos con una y nos hacemos de la vista gorda con otra. Algunas veces me siento tentado a coincidir con el escritor rumano Emil Mihai Cioran, quien afirmo que la creación, una vez que escapo de las manos de Dios, debe haber quedado a cargo de un demiurgo: un chapucero torpe, incluso tal vez un poco ebrio, que se puso a trabajar teniendo en mente algunas ideas bastante confusas. 

 

viernes, 5 de noviembre de 2010

Karl Popper: maestro del pensamiento liberal

      Sir Karl Raymund Popper nació en Viena el 28 de Julio de 1902, hace exactamente un siglo. Perteneció, sin ningún genero de dudas, a esa admirable elite de creadores que floreció en la capital del imperio austro-húngaro entre finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte. Sin embargo, su importancia no reside tanto en la originalidad de sus ideas, como en la fuerza y claridad con las cuales las defendió. Su periplo vital lo llevó primero a Nueva Zelanda y después a Gran Bretaña, adoptando su ciudadanía y su lengua. Falleció en Gran Bretaña en el año de 1994.


       Desde muy joven, contando apenas diecisiete años y finalizada la primera guerra mundial, rompió filas con el partido comunista, al cual perteneció por unos meses apenas. Desde entonces, se convirtió en uno de los más fervientes críticos del marxismo, así como del método violento y poco científico sobre el cual se sustentaba. Su decepción del marxismo lo llevó a reflexionar permanentemente sobre la verdadera actitud racional que debe comportar la empresa científica y a buscar otra vía para la realización de los ideales humanitarios que el marxismo defendía, aunque en la práctica haya “creado un sistema de opresión sin paralelo en la historia”. Siempre trató de comprender paradojas como esta: por qué el deseo de liberación de la humanidad podía producir en la práctica un sistema tan represivo y oprobioso. En contra de lo que piensa la mayoría, los males sociales no eran consecuencia directa de personas mal intencionadas, sino más bien el subproducto no esperado de las intenciones de personas animadas por los más nobles ideales.
      Se propuso analizar con detalle la mentalidad que encierran los sistemas totalitarios y denunció al fascismo y al comunismo como las dos caras de la misma moneda: como la rebelión contra la sociedad abierta o como el deseo o anhelo de volver a la seguridad de la sociedad cerrada. El derrumbe de la sociedad abierta, que tuvo su origen en Grecia, trajo consigo un fuerte sentimiento de inseguridad y de “estar a la deriva”. Empero, este es el precio que debemos pagar por la libertad y por la emergencia del individuo. Para él, es esta tensión permanente entre el anhelo de libertad y el de seguridad lo que explica buena parte de los conflictos de la civilización humana.
     Tuvo una clara conciencia del poder de las ideas y de la responsabilidad de los intelectuales en buena parte de los males que aquejan a la humanidad.  Por eso mantuvo una actitud crítica incluso con las tradiciones a las cuales él decía pertenecer.
Sucede que no sólo soy un empirista y un racionalista al mismo tiempo sino también un liberal (en el sentido inglés de la palabra): pero justamente porque soy un liberal siento que pocas cosas son tan importantes para un liberal como someter las diversas teorías del liberalismo a un minucioso examen crítico.
         La necesaria matización de la cita anterior nos indica que ya estamos en presencia de un problema: el de que debemos aclarar en qué sentido somos liberales, puesto que con los rótulos de "liberal" y de "liberalismo" (así como de " racional" y de "racionalismo") designamos posiciones diferentes, tan diferentes que a veces pueden ser irreconciliables entre sí. Bajo estos rótulos incluimos opiniones de pensadores tan diferentes o políticas de gobierno tan diferentes entre sí que, al final, terminan perdiendo su sentido, se vuelven fórmulas vacías o conceptos sin contenido. O como señala Vargas Llosa: "Todos somos liberales, pues. Lo que equivale a decir: nadie es liberal". Esto no impide, claro está, que encontremos entre las distintas versiones de liberalismo rasgos generales comunes, que observemos un cierto "aire de familia".
        Uno de estos rasgos es el que Popper destaca como típico de la acepción inglesa de liberal: "llamo liberal no al simpatizante de un partido político, sino simplemente a un hombre que concede valor a la libertad individual y que es sensible a los peligros inherentes a todas las formas de poder y de la autoridad". En efecto, una de las constantes del pensamiento liberal es la creencia en la capacidad del individuo para hacerse responsable de su propio futuro o destino (qué si no esto puede entenderse por libertad) y para construir un mundo mejor, a pesar de todas las dificultades que supone esta tarea y sin que ello implique necesariamente una fe ciega en el progreso humano o la búsqueda de un orden social ideal o utópico.
        Como consecuencia de esta íntima desconfianza a toda forma de poder o autoridad y de su no menos íntima confianza en la libertad individual, podemos decir que el liberalismo roza en cierto sentido el anarquismo. Como él dice:" Todo aquel que está a favor de la libertad debe estar a favor de estar lo menos gobernado y tener el mínimo gobierno posible; así puede acercarse a la ausencia de gobierno, al anarquismo. El anarquismo es una especie de exageración de la idea de libertad".Esto plantea un problema central: el de la limitación de toda forma de gobierno en tanto que supone una amenaza a la libertad individual, así como la limitación de la libertad en tanto esta puede desembocar en anarquía o nuevas formas de tiranía, como la "tiranía de la mayoría".
       Otro de los rasgos generales del pensamiento liberal, y que también se desprende de lo anterior, es su pluralismo. Esto es, la creencia de que nadie puede poseer el monopolio de la verdad y de que la única forma como podemos acercarnos a ella es mediante el libre intercambio de opiniones, la libre competencia de hipótesis o de teorías. No es casual que tanto el espíritu de investigación científica como el espíritu liberal sean hijos de la actividad comercial, la cual supone un constante ejercicio de competencia y de complementación, un espíritu de negociación, de "toma y dame".
     El comercio supone la ruptura de los límites tribales, la confrontación con otras opiniones y valores. Dicho de otro modo, el comercio, el espíritu de investigación científica y las ideas liberales, sólo pueden florecer realmente en un clima de libertad y de pluralidad. Y en un mundo de complejidad creciente, la libertad, el pluralismo y la flexibilidad, se vuelven cualidades indispensables. Como lo señala J.O'Toole:
      "El pluralismo así deviene el único mecanismo efectivo para reconciliar las cuestiones controversiales que se encuentran en la sociedad moderna - conflictos entre aquellos que buscan una mayor libertad política y de mercado y aquellos que buscan una mayor igualdad y seguridad económica, entre aquellos que buscan una mayor eficiencia industrial y crecimiento económico y aquellos que buscan una más elevada calidad de vida".
        El enfoque pluralista es el único que nos puede ofrecer un marco apropiado de funcionamiento para un modelo democrático en el cual se deben de satisfacer los legítimos intereses en conflicto que siempre existen entre los miembros de la sociedad, teniendo en cuenta también que su satisfacción nunca puede ser completa o total. El pluralismo, si bien respeta la profunda desigualdad existente entre los individuos y sus intereses, no por eso está en contradicción con los ideales de un humanismo igualitarista. Con lo que sí es incompatible el pluralismo liberal es con la creencia en un dogma único, aunque se trate del "dogma liberal". La posible adopción de un pensamiento único no sólo sería contrario al sentido del liberalismo, sino que iría también en contra de lo que significa la propia cultura occidental. Por eso para Popper "el acuerdo del Occidente en torno a una sola idea, a una sola creencia, a una sola religión, sería el fin del Occidente, su capitulación, su rendimiento incondicional a la idea totalitaria".
      En este sentido, el pensamiento liberal es lo opuesto al espíritu de sistema, a la ideología total o a la idea totalitaria, al dogma o al fanatismo. El dogmatismo encierra el fanatismo y el fanatismo lleva al totalitarismo, esto es, en definitiva, a la pérdida de la libertad. Por eso es imposible encerrar el liberalismo, al menos tal y como lo entienden Popper o Hayek, dentro de un sistema cerrado o acabado de pensamiento, dentro de un nuevo dogma. Al respecto vale la pena citar un texto en el cual Hayek se reconoce muy próximo al pensamiento de Popper:
       "Popper y yo estamos de acuerdo en casi todos los respectos. El problema es que no somos neoliberales. Quienes así se definen no son liberales, son socialistas. Somos liberales que tratamos de renovar pero nos adherimos a la vieja tradición de que se puede mejorar, pero que no puede cambiarse en lo fundamental. Lo contrario es creer en el constructivismo racionalista, en la idea de que se puede construir una estructura social concebida intelectualmente por los hombres e impuesta de acuerdo a un plan sin tener en consideración los procesos culturales evolutivos".
      Hay otro aspecto que se desprende de este intento de convertir al liberalismo en un sistema único de vida o de pensamiento y que está en igual contradicción con él que el dogmatismo. Nos referimos a la opinión bastante extendida de que existe en definitiva un curso necesario que conduce a la hegemonía del pensamiento liberal en el mundo, que más tarde o más temprano todos los países caminan hacia una revolución democrática y hacia una economía de mercado, tesis avanzada por Fukuyama en su obra “El fin de la historia y el último hombre”. Con ello no hacemos sino convertir al liberalismo en una forma de historicismo con claro sabor hegeliano, tan atacado por Popper. Convertimos lo que es una mera tendencia en una "tendencia absoluta" -expresión híbrida completamente contradictoria- o en una "ley inexorable" de la historia. Pero no existen tales "tendencias absolutas", no existen tales "leyes inexorables" de la historia, no hay un curso único de la historia hacia un determinado punto. La historia no se dirige a ningún lado, entre otras razones porque no existe la historia como tal, sino diversas historias, múltiples interpretaciones de la historia.
         Tan ingenua y peligrosa como podía ser la creencia marxista de que un orden socialista mundial era una consecuencia inevitable del derrumbe igualmente inevitable del orden capitalista, sería el sostener ahora que de las cenizas del mundo comunista debe emerger de manera inexorable un nuevo orden mundial liberal económica y políticamente. Ya sabemos lo que le ocurrió a la "profecía" marxista. Nada impide que esta nueva "profecía" tenga un destino similar. “El futuro siempre está abierto”, señala insistentemente Popper. Por eso el historicismo, ya sea en su versión pesimista u optimista, es una señal de superstición y falta de imaginación.
La miseria del historicismo es, podríamos decir, una miseria e indigencia de imaginación. El historicismo recrimina continuamente a aquellos que no pueden imaginar un cambio en su pequeño mundo; sin embargo, parece que el historicista mismo tenga una imaginación deficiente, ya que no puede imaginar un cambio en las condiciones de cambio.
         Otro rasgo de familia de este liberalismo, que se desprende del reconocimiento del carácter provisional y parcial de las opiniones humanas y de las creencias, del reconocimiento del carácter falible del conocimiento humano, es el de la tolerancia. Se advierte claramente que la tolerancia se desprende de la falibilidad humana, al comprobar que la actitud opuesta, a saber, la actitud dogmática, o la creencia de que somos infalibles, nos predispone a la intolerancia, a la persecución, a la "caza de brujas". A continuación Popper nos resume los orígenes de esta tradición de tolerancia y sus raíces en la falibilidad humana.
        Fue esa doctrina de la esencial falibilidad humana la que revivieron Nicolás de Cusa y Erasmo de Rotterdam (quien alude a Sócrates); y fue sobre la base de esa doctrina 'humanista' (en contraposición a la doctrina optimista a la que adhería Milton, la de que la verdad siempre prevalece) sobre la cual Nicolas, Erasmo, Montaigne, Locke y Voltaire, seguidos por John Stuart Mill y Bertrand Russell, fundaron la doctrina de la tolerancia.
      Si la defensa de la libertad no implica llegar al extremo de la anarquía y la defensa del pluralismo no implica la adopción de un relativismo radical, la defensa de la tolerancia también supone límites, por lo que "debemos reclamar, entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes". Popper expone esta actitud de tolerancia en los siguientes términos:
       Creo que tengo razón, pero yo puedo estar equivocado y ser usted quien tenga la razón; en todo caso discutámoslo, pues de esta manera es más probable que nos acerquemos a una verdadera comprensión que si meramente insistimos los dos en tener la razón.
       Esta disposición a conceder el beneficio de la duda al momento de defender nuestras opiniones, a reconocer que podemos estar equivocados y, sobre todo, a reconocer que el otro puede tener razón, aunque al comienzo pensemos lo contrario, es una disposición o una actitud de consecuencias invalorables en los asuntos humanos. Esta disposición supone que hagamos una diferenciación importantísima entre los argumentos que sostiene una persona y la persona que los sostiene. Esto implica que podemos atacar los argumentos de una persona, sin dejar por ello de respetar la dignidad de la persona que los profiere, que podemos criticar sus argumentos sin atacar directamente a la persona. Este cambio de espadas (swords) por palabras (words), constituye un paso decisivo en la evolución humana y supone que nuestros argumentos pueden morir en lugar de nosotros. En efecto, "no se mata a un hombre cuando se adopta primero la actitud de escuchar sus argumentos". En cambio, "es imposible tener una discusión racional con un hombre que prefiere dispararme un balazo antes que ser convencido por mí".

     Por todo lo anterior quizás sea más apropiado comprender al liberalismo como una actitud o como una disposición de autocrítica y de tolerancia, como un humanismo pluralista, en lugar de comprenderlo como una doctrina o como una teoría monolítica o unidimensional, que pretende defender sus ideas de manera dogmática. Esto explicaría, por lo demás, que podamos agrupar bajo este rótulo pensadores bastante diferentes entre sí, aunque todos ellos conserven un talante muy similar. Más que una teoría acabada o cerrada acerca del hombre y de la sociedad, el liberalismo defendería la necesidad de revisar siempre cualquier teoría, cualquier creencia, cualquier opinión. O como dice Bertrand Russell, en su estilo magistral:
      La esencia de la perspectiva liberal no descansa en cuales opiniones son sostenidas, sino en como son sostenidas; en lugar de ser sostenidas dogmáticamente, ellas son sostenidas tentativamente y con la conciencia de que nueva evidencia puede conducir en cualquier momento a su abandono.
      Gran parte de los graves conflictos humanos tienen su origen en la actitud opuesta a la que nos describe Russell, hunden sus raíces en el fanatismo, en la intolerancia y en la intransigencia. El liberalismo se opone al fanatismo y al fundamentalismo, así como el racionalismo crítico se opone al dogmatismo y a la pretensión de poseer la verdad absoluta. En tanto que los conflictos humanos son el resultado de la variedad de lo humano ellos son inevitables y hasta cierto punto deseables. Una sociedad completamente libre de conflictos sería todo menos una sociedad humana. Sería, nos dice Popper, no una sociedad de amigos sino una sociedad de hormigas.
     No puede haber sociedad humana que carezca de conflictos: una sociedad tal sería una sociedad no de amigos, sino de hormigas. E incluso si fuera obtenible, existen valores humanos de la mayor importancia que serían destruidos al lograr esa sociedad, y que por tanto nos disuadirían de intentar producirla. Por otra parte, es cierto que debemos producir una reducción del conflicto. Así tenemos aquí un ejemplo de pugna de valores o principios. Este ejemplo muestra también que las pugnas de valores y principios pueden ser valiosas y esenciales además para una sociedad abierta.
         Los conflictos son inherentes a las sociedades humanas, así como los errores son inherentes al conocimiento humano. El saber humano y la sociedad humana son precisamente eso: humanos; es decir, son incompletos, imperfectos, susceptibles de error, pero por eso mismo son susceptibles de mejoras y correcciones, a través de instituciones orientadas con ese fin. Esta es la esencia del liberalismo y del racionalismo popperiano. En ello reside la esperanza siempre presente de un mundo mejor.
        Verdad es que necesitamos de la esperanza; actuar, vivir sin esperanza es cosa que supera nuestras fuerzas. Pero no necesitamos más que eso y, por lo tanto, no se nos debe dar más. No necesitamos certeza.

martes, 2 de noviembre de 2010

El poder de la iglesia en la actualidad

“También  los cristianos primitivos sabían muy exactamente  que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política ,es decir ,quien accede a utilizar  como medios el poder y  la violencia , ha sellado un pacto con el diablo ,de tal modo  que ya no es cierto que en su actividad  lo bueno solo produzca  el bien  y lo malo el mal , sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.”
Max Weber
Politik als Beruf (1919)




             El fenómeno del desencanto con la parroquia, me atrevería a decir con la iglesia católica, es un fenómeno muy extendido. Se produce prácticamente en todas las iglesias y curiosamente en la iglesia más establecida, más sólida, de mejor tradición. ¿A qué se debe? Una de las razones es que vivimos en una realidad que ha evolucionado mucho más rápido que las ideas conservadoras de la iglesia católica  a pesar de dos mil años de historia, no han cambiado en nada. Las ideas de la iglesia católica se han quedado desfasadas con este mundo en el que experimentamos a diario transformaciones radicales –por la extraordinaria revolución tecnológica que vivimos, por la evaporación de las fronteras, por la integración económica del globo–, en tanto que la vida de un cristiano transcurre sobre cauces tradicionales.


              Por otra parte se debe a un fenómeno más bien lamentable, que es el del empobrecimiento de la vida del laico en la sociedad. Empobrecimiento porque la iglesia católica atrae cada vez menos a los mejores, a los más cultos, a los más idealistas a lo que llamo el pensador francés Julien Benda (1867-1956), “La traición de los intelectuales”, y entonces la clase laica de un parroquia va siendo conformada más bien por burocracias (entiéndase párrocos, religiosas y coordinadores) poco imaginativas, que son más administradoras de lo existente que creadoras de lo nuevo. Esa organización  no se ha renovado, carece de ideas que la pongan en la actualidad, y además ha experimentado fenómenos como el de la corrupción, pedofilia, homosexualismo; un fenómeno que se vive en muchísimos países del mundo y que en los últimos tiempos se ha vivido en Irlanda y los Estados unidos de Norteamérica  de manera polémica y muy dramática. Y aunque creo que ése es un fenómeno minoritario en la vida eclesiástica, hay un amplio sector que se ha visto tremendamente impresionado con lo sucedido en los últimos años. Probablemente esto ha contribuido más que nada a ese desencanto con la iglesia católica a nivel mundial, que se iba generando con el pasar de los años.


              Es algo desde luego muy peligroso porque sin participación, sin renovación, la iglesia católica se anquilosa y puede llegar a erosionarse hasta su desplome. Creo que es muy importante que las nuevas generaciones participen en la vida laical de una parroquia, como ocurrió desde que Juan XXIII, el papa bueno, abriendo las puertas de la iglesia hasta los tiempos de Juan Pablo II con su peregrinación incansable; para que la iglesia católica  ilusione a los más jóvenes y atraiga a los soñadores. Esa será la manera más efectiva de inyectar ideas nuevas y cambiar esa impresión más bien deprimida, desmoralizada, que se está extendiendo en la opinión pública respecto a la iglesia católica.
            A veces me da la impresión  de que mucha gente se considera público de la iglesia católica: aplauden a unos, silban a otros, patean de vez en cuando. Estos temas muchas veces no se tratan abiertamente y es que a la larga crea otro problema, la postergación del mal, en ese afán de  callar para no ensuciar el nombre de la institución, que a mi opinar personal sin ningún prejuicio está mal, pues lo agrava aun mayormente desde todas las perspectivas, debería dialogarse con todos para crear más información y una conciencia de estos errores para aprender juntos.
       Muchos  temen enfrentar a la iglesia católica, dizque porque estaremos  en contra de lo ya establecido desde siglos pasados poniendo una barrera así a todo lo podríamos corregir o encaminar, porque sabemos que no todo en este mundo es perfecto  y dejaran que sus acciones sean puestas en ideas de otros para así poder sentir menos culpa al final del resultado, por si algo sale mal, claro está que algunas de estas personas lo hacen inconscientemente a esto, y otros simplemente por pura pereza.

           Cómo ha evolucionado en muchas  parroquias, ese sentido del pensamiento del liderazgo juvenil que muchas veces bajo conceptos distintos busca desarrollar en el joven con el compromiso con la fe, esto para comenzar no está claro para muchos puesto que la mayoría de personas no tienen un concepto claro de lo que hacen en una parroquia o si, mi intención es buscar una nueva vía de cómo los futuros jóvenes podrán recibir “la misión de evangelizar “.


             Los grupos que se forman en la parroquia son y deben  ser esa cuna capaz de formar a esos hombres y mujeres de mañana y de pasado mañana, que para muchos la parroquia son modelos en sus vidas ya que muchos no tienen la posibilidad de acceder a una universidad, su formación como persona se ve reducida en la mayoría de casos en la calle y otra parte minoritaria en una parroquia.


           Para concluir quiero decir que cuando me refiero a sacerdotes  y religiosas que muchas veces son cuestionados por sus actos en el fondo no tienen la culpa directamente, si no deberíamos enfocar nuestras críticas hacia las personas que lo ordenaron o consagraron  como se quiera entender, no quisiera pensar que lo hacen porque no hay sacerdotes en sus respectivas diócesis. Entonces diremos que anhelamos sacerdotes y religiosas visionarios con criterios éticos, coordinadores calificados en la edificación y de las ideas de los grupos que cuentan con jóvenes con talentos diversos y que muchas veces se ven opacados por la idiosincrasia o capricho de un sacerdote ,una religiosa y por no de un laico.        


          He tratado de plantear una problemática general pero he tomado algunos episodios que algunos querrán olvidar o otros ni enterados, para encerrar la idea acerca del poder, espero no crear malos entendidos por lo expresado en este articulo. A pesar de mis posturas personales ante la religión, quiero motivar a los jóvenes a participar de la iglesia con las ganas de ser mejores cristianos en este mundo cada vez mas corrompido. Preguntándome  ¿Por qué no ensayar un mundo para todos? No digo un mundo regimentado, monótono, gris, inexpresivo, un mundo que nos condene a renunciar a nuestra individualidad, sino un mundo en el cual las oportunidades sean más parejas y podamos probarnos a nosotros mismos que si muchos crecen un poco, todos crecemos mucho. La cara contraria no es otra alternativa, la cara contraria es el abismo. La historia es implacable. Las  sociedades mas importantes y la iglesia católica ayer aparentemente más solidas, hoy están en crisis y en lugar de preguntarnos por qué, solo se nos ocurre resolver el problema inyectando más fantasía, sin un mínimo de criticidad como para corregir el rumbo. Estamos atrapados en un paradigma donde el mezquino interés por nuestro propio bienestar oculta los peligros a los que esa defensa nos conduce.

Lima, 02 de noviembre del 2010

domingo, 10 de octubre de 2010

¿Deben los escritores ser social y políticamente comprometidos?


         Los intelectuales hoy no sienten la necesidad de comprometerse; creen que los sistemas políticos ya garantizan por sí solos la democracia, pero no es así... en América Latina todo está por hacerse, la democracia no está allí para quedarse. En ese contexto, el intelectual tiene la obligación de intervenir en el debate cívico. El debate fundamental es el de las ideas”.
                                                        Presentación de sables y utopías- Mario  Vargas Llosa
 
    ¿Deben los escritores ser social y políticamente comprometidos?   

             Es muy difícil a la hora de escribir, preguntarte esto y darte una respuesta, pero siendo peruano  entiendo la postura de Vargas llosa. A pesar de que a veces siento y temo que mi voz no sea completamente escuchada, creo que me parece espantosa la idea de esconderme un día en mi casa y ver como mi mundo se cae a pedazos.

                 En mi país, como en la mayoría de los países latinoamericanos la dictadura aún deja cicatrices imborrables, pero también nos recuerda que gracias a que los escritores y artistas se volvieron voceros de las atrocidades los que vendrán no tendrán que sufrir por ello. Les recuerdo también que sin importar las ideas, sean partidistas o no, los primeros en los que una dictadura o un régimen autoritario ponen su mirada; es en ellos, por ser voceros de ideales de paz, amor, bien y mal, por entregar sueños y cultura. Quieran o no alejarse de su condición de vocero no es una opción que ellos mismos puedan elegir, quienes los eligen son los lectores, el pueblo.

                 Muchos autores, quizás sin saberlo, ya fueron escogidos como tales, quizás sin saberlo ya movieron masas y encendieron corazones, sólo con una frase. Por cierto que es necesario aclarar algo que quizás para muchos sea desconocido fuera de latino América; el hecho de que no es lo mismo una visión, político partidista y una visión política. Una visión política es algo casi natural, todos los humanos la tenemos y a veces sin proponérnoslo, la visión política te transforma en un actor social. Un ejemplo sería que como escritor; un día sin darte cuenta vieras a tu vecino empobrecido por su nueva cesantía en un tiempo de crisis y decidieras escribir sobre la situación pues te ha corrompido tu parte más sensible.

           Sin darte cuenta tus otros vecinos y tus amigos desean levantarse luego de haber leído tu obra y exigir mayores remuneraciones y seguros de cesantías más altos, etc. Llevando esto a la realidad, pensemos en una J.K Rowling que quizás ustedes no lo sepan, pero que sin tener una posición partidista o política definida, en países de latino América no sólo causo revuelo por la magia y los hechizos, si no por el mensaje conmovedor de un niño pequeño que sin entender bien había sufrido la muerte de sus padres tras un allanamiento de su casa, una cosa muy recurrente en tiempos de dictaduras. Otra historia que capta la atención es la de Neville Longbotton el joven que perdió a sus padres en el margen de la locura.

               En Latinoamérica muchos jóvenes aún viven con el constante temor de haber visto a tíos a posibles padrinos, amigos de familia e incluso padres haber enloquecido, cambiado, ser frustrados o simplemente ser obligados a vivir al margen de la ley, luego de haber luchado años contra un régimen fascista. Tenemos en esta novela a un “Voldemort“ sin rostro, pues les digo; en Latinoamérica más de un chico le puso un rostro conocido; el de su dictador de infancia que muchas veces amenazó su vida sin represalias. Esta historia, quizás sin que la misma autora se lo propusiera, nos invitaba a luchar a defendernos y a sentirnos bien con  nosotros mismos y nuestras vidas golpeadas por historias parecidas, a sentirnos reconocidos en un espejo.

            Por último sólo porque los escritores tienen una voz muy fuerte que es pagada por sus seguidores les pedimos que consideren la posibilidad de escribir y usar su voz en favor de ellos, de los que no tiene voz y muchas veces se ven avasallados sin poder quejarse.

sábado, 9 de octubre de 2010

Lo que busca un escritor

            Es muy difícil hoy en día tener la apariencia  de lo uno es. Pero es a veces imposible ser lo que uno aparenta. En mi caso me siento  profundamente desconsolado y me gustaría defenderme sin mucho ruido o falsa vergüenza.

           Antes  de ser conocido, un escritor  de nuestro tiempo debe resignarse  a un pequeño número de lectores. He aquí un hecho saludable. Pero desde el momento en que su reputación empieza a subir  de tono, apenas  se convierte en el tema  de un artículo  periodístico, entonces  tiende  a ser conocido por un gran número de gente que nunca lo leerán. Y desde entonces  no se dará  a conocer por lo que se sino de acuerdo  a la imagen creada por un apresurado, aunque infalible repórter. La imagen  será falsa o ridícula – o ambas cosas  a la vez-. El hecho  es que para ganarse hoy día un nombre literario no es absolutamente necesario escribir libros. Es suficiente decir  que se ha escrito  uno de los libros comentados por los periódicos y luego echarse a dormir. Pero  el hombre que aspire actualmente  a escribir libros auténticos debe resignarse, ya sea  a permanecer anónimo, o ya sea aceptar  el regalo de un nombre que no es el suyo.
             Podría añadir que si esta condición no es saludable, no es la menos edificante. Los médicos saben que ciertas enfermedades son deseables: aquellas que compensan de algún modo los desordenes funcionales que romperían el equilibrio del organismo. El diluvio  de frases y de juicios ligeros que sumerge hoy en  día toda actividad pública en un mar de frivolidades tiene, sin embargo, algún significado. El escritor francés, en una  nación  donde se le concede excepcional  importancia  a su arte, ha aprendido su lección  en la modestia. El ver nuestro nombre en ciertos periódicos y revistas es una experiencia tan seria que el alma se ve obligada aprovecharse de ella. Así sucedió con Wilde, quien solo después conoció la humildad y su verdadero destino cuando habiendo cambiado la corbata del dandy por las ropas del presidiario, fue obligado a vivir  entre los delincuentes y los parias. Bendita sea la sociedad que, a tan bajo precio, nos enseña diariamente, con sus actos  de tributo, que las grandezas que idolatra  no son nada. Nuestra prensa  se parece en mucho a los fuegos producidos por esos proyectiles de paja que a menudo organizaba  Alejandro VI  a fin de recordar que las glorias de este mundo no son más que humo y cenizas.
            Pero estas consideraciones son demasiado solemnes para el tema. Basta decir que el escritor debe resignarse, y con buen  humor, si es posible, a la torcida imagen  de sí mismo alborotando una sala  de espera  o un salón de belleza. Así, se supone a Sartre presidiendo cada noche unas humeantes bacanales donde las ninfas lucen frondosas cabelleras y los  faunos uñas terroríficas. ¿A qué hora tiene tiempo de llenar largos estantes con sus obras? Este escritor, en rigor, al igual que muchos de sus colegas, duerme  en las noches a fin de poder trabajar varias horas al día siguiente, sentado en su escritorio, y bebe agua mineral para aliviar su hígado; y, a pesar  de esto, el francés común, cuya sobriedad de hijo del Sahara y cuyo maniático aseo son notables, se indigna al pensar  que uno de nuestros más famosos escritores enseña que debe emborracharme y mantenerse sucio. (…..)
            Que son los fuegos de Alejandro sigan ¿Qué importa nuestra apariencia? Lo que somos y lo que vamos a ser: esto es suficiente para llenar nuestras vidas y ocupar nuestras vidas y ocupar nuestras fuerzas. París es una caverna donde los hombres, viendo sus propias sombras moverse en la pared, las toman por reales. Pero lejos de París hemos visto la luz que brilla a nuestras espaldas. Hemos aprendido que, para darnos con ella, debemos romper las ligaduras sean rotas, todo el resto se suelta, se afloja. Cierto es que cada escritor esta en busca de su verdad; si es grande, cada obra suya le acerca  a ella a, al menos, gravita próxima a su centro, a ese sol oculto donde  todas las cosas van a consumirse un día; si es mediocre, cada obra le lajea y el centro está en cualquier sitio y la luz esta difusa.
          Solamente aquellos que aman al escritor pueden ayudarle en su obstinada  lucha; pero  también aquellos que amando  o creando encuentran que su pasión, y pueden juzgar por eso .los otros, aquellos que hablan todos los días, nada tienen que enseñarles.
Albert Camus - julio 1954


miércoles, 6 de octubre de 2010

Steve Jobs: el hombre detrás de Apple y Pixar

             Hoy le rindo un homenaje a Steve Jobs transcribiendo parte de aquel discurso pronuncio y que hizo que mucha gente viera una esperanza en sus vidas, un hombre que traspasara las barreras del tiempo, no solo por su aporte a la humanidad si no por esa lección de vida que nos enseña.

             Sin duda uno de los discursos más famosos y alentadores de la historia, el cual narra tres interesantes e imperdibles historias que creo a cualquiera que lo lea sentirá algo por lo cual valorar la vida y las cosas que posee y aun mas desear superar los obstáculos como lo hizo Jobs, mostrando toda las pericias de como este empresario estadounidense que como nos relata nunca se graduó en una universidad y esto fue lo más cerca que ha estado de una graduación, aquel que  reto a sus capacidades logrando conectar los puntos y llegar a traspasar sus propios sueños, así no es tarde para alcanzar las metas que alguna vez en el pasado trazamos y pensamos que quedaran como eso en el pasado , quiero decirte que debemos luchar por retomar cada sueño y aventurarse, veras que el  quijote interior que llevas te lo agradecerá.

            Comenzare  escribiendo las siguientes líneas con las propias palabras con la que Steve Jobs empezó su discurso en la prestigiosa Universidad de Stanford en el año 2005

        Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.


La primera historia versa sobre "conectar los puntos".

        Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?
      Comenzó antes de que yo naciera.
       Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.
      Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.
       Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:
“Tenemos un niño no esperado; ¿lo quieres?”
“Por supuesto”, dijeron ellos.
     Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
     Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.
     Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.
     Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.
     En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.
    En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.
Me encantaba.
     Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Les daré un ejemplo.
      En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.
    Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.
     Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.
     Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.
     Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
    Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
      Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
     Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.
     Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.
     Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.
Y me despidieron.
-¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? -
        Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.
  Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.
 Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.
      Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard (de HP) y Bob Noyce (Intel), e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle (Silicón Valley).
     Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.
     No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.
      Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.
        Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
       Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para nuestro trabajo como para nuestros amantes.
      El trabajo va a llenar gran parte de nuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideres un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagas. Si aún no lo has encontrado, sigue buscando.
No te conformes.
     Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrás cuando lo hayas encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.
No te conformes


Mi tercera historia es sobre la muerte.
        Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
       Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.
      Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.
      Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.
      Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.
      Significa intentar decirles a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico.
      Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.
      Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir.
       Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.
       Ahora mismo lo nuevo somos nosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, nos iremos convirtiendo en lo viejo, y seremos apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Nuestro tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otro.
“No te dejes  atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros”.
“No dejes que el ruido de las opiniones de los demás ahogue nuestra propia voz interior”.

       Y lo más importante,”tener el coraje de seguir a nuestro corazón y nuestra intuición”.
De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.
Todo lo demás es secundario.
         
          Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.
Fue a mediados de los 70, y yo tenía tu edad.
          En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:
“Sigue hambriento. Sigue alocado”.
  Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.
  Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando te gradúes para comenzar de nuevo, les deseo eso a ustedes.
   Sigan hambrientos. Sigan  alocados.